¿En qué se diferencia un turbocompresor de un supercargador?
Aunque puedan parecer similares, realmente no lo son. Un turbocompresor y un supercargador (traducción literal del vocablo inglés supercharger) son dos dispositivos parecidos y que realmente cumplen la misma función, pero se diferencian en la manera de alimentar su movimiento.
En los últimos años, la sobrealimentación ha pasado de ser toda una rareza a convertirse en el estándar para la mayoría de fabricantes. Un elemento que nació a principios del siglo XX como un método para elevar el rendimiento de los motores se ha terminado convirtiendo en una pieza clave para lograr que los vehículos actuales sean mucho más eficientes y económicos. Lo cual puede parecer incongruente, pero si atendemos a las ventajas de esta tecnología suena de lo más lógico.
La sobrealimentación o inducción forzada es un sistema que permite que un motor disponga de un rendimiento (potencia) superior al que le corresponde por tamaño (cilindrada), sin necesidad de tener que recurrir a un motor mayor. Lo que encaja perfectamente con las necesidades actuales derivadas de la tendencia de downsizing. Aunque no por ello se haya dejado de emplear la sobrealimentación como método para elevar las prestaciones.